sábado, 13 de junio de 2009

EL MANDRAKE DE LA REGISTRADURIA

EL MANDRAKE DE LA REGISTRADURIA.


En el proceso de revocatoria del mandato del Alcalde de Miranda, apareció lo que faltaba: un mago y este hábil ilusionista, vestido de frac y sombrero de copa negro; más astuto que el hechizador de las fiestas infantiles, que en un santiamén sin que nos demos cuenta, hace desaparecer una tierna paloma blanca, dejando a los asistentes boquiabiertos, hizo lo que nadie entiende, desaparecer 831 ciudadanos de carne y hueso y los convirtió en uno. Sobrada razón tiene los amigos del alcalde de celebrar con pólvora y francachela el inusitado suceso. La maniobra que ellos se atribuyeron, para disculpar al mago de la registraduria, fue decir que tomaron 55 folios y estamparon una sola firma en cada una de las filas; esto con el fin de hacer invalido el proceso.
Por fortuna la justicia es sabia y tiene instancias para resolver el intrincado asunto creado por el “grafólogo” registrador y son la reposición y además ante instancia superior, el Consejo Electoral, la debida apelación. Es decir que hay que caminar todavía mucho trecho. Es un infortunio para un pueblo; tener que gastar un tiempo sagrado en parroquiales disputas, cuando se debía era estar construyendo el futuro, que se veía abierto.
Haciendo tolda en el campo de los perdedores, me alegró de todas formas que era un ingeniero el que tomaba las riendas del gobierno. Siempre he pensado que es uno de los profesionales más capacitados para dirigir los destinos de un conglomerado, el problema es que no siempre somos buenos políticos y ese caso nos correspondió en el caso que nos ocupa.
Volvamos al asunto inicial, se necesitaban de acuerdo a la norma legal 1.831 firmas, se recogieron 3.257 firmas, es decir más de 1.426 que las requeridas por la ley, esto con el objeto de obviar los problemas que se pudieran presentar, por lógica. Los encargados de depurar el censo electoral anularon aproximadamente 703 en primera instancia, por corresponder a gentes no inscritas, votantes en otros sitios, firmas ilegibles, mala dirección, firma incompleta etc., esto es razonable y estaba dentro del presupuesto, pero aparecen 831 firmas con el calificativo de unipersonales. Con la normal confusión averigüé y la explicación que dieron, era que correspondía a una persona que había firmado ese número de veces, según apreciación del grafólogo investigador. En síntesis de acuerdo a la registraduria quedaron faltando 76 firmas, es decir avaladas 1.755
Esto de las 831 firmas no se lo cree nadie, es posible que la ley que ordena la revocatoria del mandato, este hecha a medias, pero de allí a ir a engañar a un pueblo, no creo que ese sea el espíritu de la ley. He someramente conocido una investigación del ex senador Renan Trujillo García, sobre el tema que ha titulado “Una promesa incumplida” y señala las fallas protuberantes de la norma legislativa. Esto todo puede ser posible, pero en el presente ya se están dando casos, aunque aislados de derogatorias.
Tengo entendido, que existe el “derecho de reposición”, por el cual se pueden completar las 76 firmas faltantes y lo veo lógico, para compensar la exagerada medida del citado “unipersonalismo”, que nos lo tienen que explicar muy bien y no se convierta en un sofisma mas de distracción, de un estado que nos está patasarribiando todo, para el desconcierto general.
COLOFON: Como será de bueno el grafólogo de la registraduria, que analiza las letras de una máquina de escribir. No se sabe si trabaja para el registrador o de prestigitador

Por: Ing. Luís Fernando Orozco Gutiérrez

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